Argentina se ubica como el país con mayor consumo de huevo por habitante del mundo, con un promedio de 398 unidades por persona al año, según un informe del Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH) elaborado bajo la coordinación de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA). El dato se difundió en el marco de la Semana Mundial del Huevo, que se celebra del 5 al 9 de octubre y tiene su jornada central este viernes. La referencia importa porque ubica al país por encima de otros mercados de la región y refleja la dimensión del consumo interno sobre la cadena avícola.
En comparación regional, el consumo argentino supera al de Brasil, con unos 283 huevos por habitante, y al de Chile, con 251. El promedio latinoamericano ronda las 304 unidades, siempre de acuerdo con el mismo informe. Ese diferencial explica parte del peso que tiene el producto en la dieta local y en la organización de la oferta comercial e industrial.
Producción y escala
La producción local también muestra una expansión significativa. El país cerró 2025 con unos 19.000 millones de huevos y la proyección para 2026 es que supere los 20.000 millones. El crecimiento se vincula con el aumento del plantel de gallinas ponedoras, que superó los 62 millones de aves durante el último año, con un incremento cercano al 9%. La actividad se concentra principalmente en Buenos Aires y Entre Ríos, provincias que reúnen cerca del 70% del volumen nacional.
Alimentación y consumo
El huevo consolidó su presencia en distintas dietas por su aporte de proteínas y nutrientes. Una porción de dos huevos, equivalente a unos 100 gramos, aporta alrededor de 13 gramos de proteínas de alta calidad, además de vitaminas B12 y D, ácido fólico y biotina. También contiene minerales como fósforo, hierro, zinc y selenio, y colina, un nutriente esencial para el funcionamiento del sistema nervioso. El médico cardiólogo Daniel López Rosetti sostuvo que, salvo casos puntuales como la hipercolesterolemia familiar, una persona puede consumir tres huevos diarios sin inconvenientes. En esa línea, afirmó: “El huevo hoy es parte de una alimentación integral sana, dejó de ser el villano de la película”.
Sanidad y conservación
La expansión del sector avícola también plantea exigencias en materia de sanidad, prevención y bioseguridad. La información difundida recomienda no lavar los huevos antes de guardarlos, porque la cáscara posee una película que funciona como barrera protectora. También aconseja elegir unidades con la cáscara limpia y sin roturas, y refrigerarlas lo antes posible. Para verificar frescura, una de las pruebas consiste en sumergir el huevo crudo en agua: si se hunde, se considera fresco; si flota, no resulta apto para el consumo. Una vez rota la cáscara, una clara muy líquida y una yema aplastada o poco consistente también indican menor frescura.
Con un consumo interno en niveles récord y una producción que apunta a superar los 20.000 millones de unidades en 2026, el sector avícola mantiene a la Argentina entre los principales actores regionales. Los próximos datos a seguir serán la evolución del stock de ponedoras, la concentración provincial de la oferta y el desempeño sanitario de la actividad.




