San Martín de San Juan sumó un 1-1 en su visita a San Martín de Tucumán, en un partido parejo que terminó dejando un saldo ambiguo para el conjunto sanjuanino. Desde lo estrictamente deportivo, el punto puede leerse como una unidad valiosa; sin embargo, el encuentro quedó inevitablemente atravesado por una polémica arbitral que desplazó al resultado al segundo plano.
La acción más discutida llegó apenas cinco minutos después del inicio del segundo tiempo. Tras una ofensiva del equipo tucumano, el árbitro Ferreyra sancionó penal por una supuesta mano dentro del área, una decisión que provocó de inmediato los reclamos de los jugadores de San Martín de San Juan.
Las protestas no modificaron el fallo, pero las repeticiones televisivas difundidas luego en redes sociales alimentaron la controversia. Las imágenes mostraron una jugada en la que la pelota no habría impactado en la mano ni en el brazo del defensor sanjuanino, lo que reforzó las críticas hacia la determinación arbitral.
Con la pena máxima a su favor, Gabriel Carabajal se encargó de la ejecución y marcó el 1-0 para el conjunto tucumano. El remate cruzado, al palo derecho, dejó sin respuesta a Díaz Robles y expuso el impacto inmediato de una sanción que alteró el desarrollo de un cruce hasta entonces equilibrado.
La respuesta de los dirigidos por Alejandro Schiapparelli llegó apenas tres minutos más tarde. En una contra rápida por derecha, Murillo asistió a Franco Coronel, que definió con precisión para sellar el 1-1 definitivo y devolverle aire al Verdinegro en un contexto adverso.
Más allá de la reacción, el empate dejó una consecuencia clara: el debate se instaló alrededor del arbitraje y no del juego. La jugada del penal, cuestionada por la evidencia televisiva y amplificada por su circulación en redes, terminó condicionando la lectura del partido y alimentando la sensación de que San Martín de San Juan pudo haberse ido de La Ciudadela con una historia distinta.
Luego del encuentro, Coronel sostuvo que, a su entender, las situaciones más claras habían estado del lado del conjunto sanjuanino. La observación reforzó la idea de que el Verdinegro, pese al empate, dejó una imagen competitiva y con argumentos suficientes para discutir el trámite, aunque sin lograr que la polémica arbitral perdiera centralidad.



