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42 mil bebés presentarán alergias alimentarias

Preocupan mucho a los padres, porque súbitamente ven cómo sus hijos se llenan de erupciones cutáneas o tienen síntomas gastrointestinales. Hoy los pediatras conocen mejor y sospechan más los cuadros de alergias alimentarias, por lo que rápidamente puede controlarse esta condición que afecta al 6% de los bebés, lo que representa cerca de 42 mil nuevos casos cada año.

Miércoles, 04 Noviembre 2015 17:56

“Cualquier alimento en sí mismo puede ocasionar reacciones alérgicas, pero -en menores de tres años- los alérgenos más frecuentes son leche, huevo, trigo y soja. Son los cuatro más importantes”, sostuvo el Dr. Martín Bozzola, médico integrante de la Sección de Alergia e Inmunología Pediátrica del Hospital Británico. Y luego agregó: “en los más grandes, los principales son el maní, pescado, frutos secos y mariscos, los que completan lo que se conoce los como los ‘grandes ocho’, denominación que agrupa a los que más frecuentemente provocan alergia a cualquier edad”.
En menores de un año, las dos presentaciones más frecuentes son a nivel cutáneo y gastrointestinal. Las erupciones en la piel suelen ser urticaria o eczemas, y lo que más preocupa a los padres es la presencia de sangrado en las deposiciones (proctocolitis alérgica). Existen otras reacciones más severas, aunque menos frecuentes, como la anafilaxia, que es el compromiso de la vía aérea, o, yendo un poco más adelante en la edad, complicaciones en el esófago o el intestino, que pueden dar una inflamación importante con algunas consecuencias o en otros casos causar diarrea de tipo crónica.
Prestar atención a las reacciones que los bebés pueden presentar a los primeros alimentos que reciben a partir del sexto mes de vida es de suma importancia, puesto que esta etapa de incorporación de alimentos es crítica en el marco de lo que se conoce como los primeros 1000 días de vida, que van desde la gestación hasta los dos años de edad del niño, y que se ha demostrado que representan una verdadera ventana de oportunidad como condicionantes de la salud futura y del desarrollo integral de una persona en la adultez.
En el marco de alergias alimentarias, el Dr. Bozzola, quien también fue presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), explicó que “el tratamiento inicial es dejar de exponerse al alimento que presuntamente desencadenó la reacción. Eliminar lo que te hace mal. Uno comienza quitándolo de la dieta y, si dio en la tecla, los síntomas paulatinamente se van retirando, con mayor o menor celeridad, según cuál sea el síntoma.”
Cuando se debe quitar determinado alimento, es importante prestar atención a que igualmente la alimentación general sea variada, completa y cubra todos los requerimientos nutricionales para esa etapa. Para los niños con alergia a la proteína de la leche de vaca, por ejemplo, existen leches de fórmula diseñadas específicamente para esos casos. Si uno debe quitar los derivados del trigo, hay papillas de cereales aptas para niños con ésta y otras alergias.
Existe, y es de gran utilidad, el aporte de un grupo de familias que se han unido en lo que se llama Red Inmunos, quienes han desarrollado un listado de alimentos aptos. Lo que uno debe hacer, aconsejó el Dr. Bozzola, “es solicitar al pediatra un detalle de todo lo que un niño puede y debe comer para cada etapa de su crecimiento, sin tener en cuenta si es alérgico o no. A partir de allí, los padres pueden constatar con el listado qué alimentos son aptos y cuáles no, hasta diferenciando según marcas comerciales”. Es un listado de decenas de páginas, que está en constante actualización.
Cómo diagnosticar las alergias alimentarias
Sobre la detección y el abordaje de estos cuadros, el Dr. Bozzola refirió que puede haber en nuestro país algo de subdiagnóstico y, paradójicamente, también quizás algo de sobrediagnóstico, pero que, afortunadamente, hoy por hoy, los pediatras en general tienen muy presente la alergia, “están más avezados que hace unos años. El tema está instalado: ante determinada sintomatología, ya sospechan que podría tratarse de un cuadro de alergia”.
Cuando el síntoma es una erupción cutánea, lo primero que se pregunta a los padres es si han incorporado en los días previos algún alimento nuevo en la dieta del niño. Si ése fue el caso, ya el pediatra comienza a sospechar. Alguno recomendará ir directamente al alergista y otro sugerirá exponerlo primero una vez más al alimento para reconfirmar.
Sobre este punto, el Dr. Bozzola reconoció que “esto puede generar algo de resquemor en los padres, que ven a sus hijos brotarse nuevamente, ya en un evento previsible y que pudo haberse evitado, pero lo ciento es que es una estrategia válida y entendible”.
De todos modos, el especialista aclaró que “distinto es el caso de reacciones severas, que potencialmente podrían poner en riesgo la vida del niño. En ese caso, la constatación se hace a través de análisis de laboratorio o pruebas cutáneas, pero el pediatra será mucho más prudente y no permitirá que se corran riesgos innecesarios”.
Hay varios mecanismos que desencadenan las reacciones alérgicas. Uno es el que está mediado por un anticuerpo, la inmunoglobulina E o IgE, que es el que está involucrado en las reacciones de remisión rápida, como la urticaria, eczemas, rinitis, asma o anafilaxia. En el otro extremo, existen mecanismos más de tipo celular, que son más lentos, pero no por eso menos complicados, como los que se desencadenan en la proctocolitis alérgica o en algunos raros trastornos pulmonares.
De acuerdo con el mecanismo y desarrollo que el niño presente, el profesional implementará la estrategia diagnóstica y el abordaje que corresponda. Además, cada cuadro, de acuerdo con el fundamento fisiopatológico, va a tener un tipo de evolución u otro (evolución más o menos rápida, más o menos benigna).
En los últimos 15 años, la prevalencia de las alergias alimentarias ha ido en aumento. Evidentemente, algo sucedió. Una de las teorías que explican este fenómeno sostiene que hay factores epigenéticos involucrados, es decir, que estímulos externos (hábitos alimentarios e influencia de factores del ambiente) activan determinados genes. Hoy se conoce que hay influencia epigenética desde la vida intrauterina y que se traspasa de generación en generación.




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Victor Garcia

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